ASTROLOGÍA



Mucho antes de la Era Cristiana la Astrología ya era conocida y estudiada. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos numerosas pruebas del conocimiento astrológico. Así tenemos por ejemplo a José en su sueño asemejándose él mismo y su familia al Sol, la Luna y las estrellas (el zodíaco) Jacob cuando bendice a sus doce hijos (las doce tribus de Israel) y en esas bendiciones hallamos una sorprendente analogía astrológica. En las visiones de Daniel hay varias referencias a ideas astrológicas y en el Apocalipsis del Nuevo Testamento encontramos muchas alusiones a las visiones astrológicas de Daniel y de Ezequiel. Los Reyes Magos eran astrólogos. Vieron en las estrellas no sólo el nacimiento de Cristo, sino dónde iba a acontecer.

También Hipócrates (padre de la medicina), Anaximandro, Pitágoras y Platón fueron conocedores de esta Ciencia. Avanzando en el tiempo grandes mentalidades como Tycho Brahe, Cornelio Agripa, Kepler, Naibod, Placidus de Titus, Nostradamus, Morin de Villefranche, Newton y muchísimos otros estudiaron con esmero la Astrología.

La Astrología es una ciencia simbólico-analógica, su saber es se sustenta en las bases del principio hermético de analogía y correspondencia que reza:

"Es verdad sin mentira, cierto y muy verdadero que lo que está arriba es como lo que está abajo y lo que está abajo es como lo que está arriba a fin de que se perpetúe el milagro de la Unidad". Ésta y todas las demás leyes Herméticas contenidas en el maravilloso libro El Kybalion constituyen la base para descifrar este idioma cósmico y sagrado.

La Astrología es una de las tres Ciencias consideradas Sagradas.

Los astros sólo indican, señalan, marcan, o reflejan.

Carl Gustav Jung dijo en su prólogo al milenario libro del I Ching dice hablando justamente de la astrología... "lo que ha nacido o sido creado en un momento del tiempo, posee inevitablemente la calidad peculiar de ese momento.” Esa es, al mismo tiempo la fórmula fundamental de la práctica del I Ching.